rse la Adorada, mas sonrió unapromesa en las perlas de la besada boca, ya que Ara-celi sintió, sin comprenderlo, que el verdadero amorno sabe de literaturas, de rimas, ni de sutilezas, que elverdadero amor era el de su primo, el de aquel jovenapuesto, robusto, bondadoso, tímido y sano, que nosabía…
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